CELEBRAR EL ADVIENTO CON LA AYUDA DE LA CORONA DE ADVIENTO

Empezamos en la Iglesia un nuevo año litúrgico con el Adviento. Es una especie de “año nuevo” para nosotros y lo iniciamos expresando nuestra esperanza en Dios; en este Dios que ha venido, viene y siempre quiere seguir viniendo a nosotros. Por eso, también, el Adviento es un tiempo de preparación para acoger, para recibir al Dios que siempre viene y quiere seguir naciendo en nuestros corazones, para ayudarnos a todos sus hijos a tener vida en abundancia y ser muy felices.

Durante este tiempo de Adviento nos va a acompañar la Corona de Adviento, con la que iremos expresando nuestra esperanza, la alegría y la necesidad del nacimiento de Jesús, y la cercanía de la luz que ilumina nuestras vidas.

Por si no lo saben, la palabra Adviento viene del latín Adventus y significa “advenimiento”, es decir “llegada” y es un período de 4 semanas.La Corona de Adviento, es una corona que se hace de ramas verdes (de pino o de cualquier árbol o arbusto) y representa que Cristo está vivo entre nosotros, y es circular porque el círculo es una figura geométrica que no tiene principio ni fin. La Corona de Adviento tiene esta forma de círculo, para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin, es eterno.

Esta Corona, también tiene cuatro velas que representan los 4 domingos de Adviento. Tres son moradas para recordarnos el espíritu de vigilia y atención que debemos tener para prepararnos. Y una es rosada o blanca, que se enciende el tercer domingo y simboliza nuestra alegría porque la llegada del Señor está muy cerca. El día de Navidad las velas se sustituyen por rojas que simbolizan el espíritu de la fiesta de la reunión familiar.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que buscamos, porque nos permite ver el mundo y nuestro interior. Cada domingo se enciende una vela y el hecho de irlas prendiendo de una en una, nos recuerda cómo se va acercando la luz a nuestros corazones y familia, la oscuridad se va disipando cuando dejamos que Jesús se va acercando.

Amigos, ahora que se acerca la Navidad, y vemos que dedicamos tanto tiempo, dinero y esfuerzo a “preparar” cómo vamos a celebrar la Noche Buena, con quién vamos a estar, qué vamos a comer, qué vamos a regalar… pero todo este ajetreo no tiene sentido si no consideramos que Jesús es el festejado, a quien tenemos que acompañar y agasajar ese día.
Les recomendamos vivir el Adviento:

Reconciliándose con Dios y con los demás.

Compartiendo el tiempo, o algún bien con las personas que lo necesitan (aunque tengas poco compártelo: un saludo cordial, una sonrisa, un gesto amable… no es tan difícil sólo necesitas querer hacerlo).

Y orando, dedicando un momento del día para hablar con Dios. 

Pincha AQUÍ para descargar este recurso elaborado por el equipo de Liturgia de la Parroquia San Francisco de Borja, o leelo en línea a continuación:

 

 


 

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