SÓLO EL TESTIMONIO DE HUMILDE SERVICIO PUEDE HACER CREÍBLE A LA IGLESIA

Durante el Miércoles del INPAS recién pasado, Monseñor Alejandro Goic reflexionó con cerca de 70 personas, en un diálogo cercano y esperanzador, sobre el dolor causado por miembros de la Iglesia a sus hermanos más débiles y llamó a vivir el momento actual como una oportunidad para optar por los más vulnerables desde el testimonio y la humildad.

En su presentación, el Obispo de Rancagua, comenzó señalando algunas situaciones complejas que la Iglesia debe enfrentar:

La prioridad de las víctimas. Lamentó que quienes fueron abusados, además fueran víctimas de una tramitación de varios años por parte de la jerarquía, la que desacreditó a algunos de los afectados. ¿Cuando se nos olvidó que todas las víctimas deben ocupar el primer lugar? se preguntó.

La Iglesia, víctima y victimaria. En este punto recordó que tanto los victimarios que han atentado en contra la dignidad de niños y adolescentes, como las víctimas son hijos de la Iglesia, aun cuando los últimos no se sientan parte de ella.

La justicia demorada. Señalando que la justicia debe ser imparcial, proporcionada y oportuna; asumió que la justicia de Iglesia en estos casos fue tardía y no creyó en las víctimas.

La crisis de credibilidad. Aquí abordó el hecho de que la Iglesia paso de ser la institución más creíble (durante el período del régimen militar), a ocupar un lugar secundario, más aun ante la situación actual.

Asumió que estás situaciones han provocado escándalo y gran desilusión en muchos. Aun con ello, motivó a reconocer que la Iglesia es más que la miseria y el pecado. La Iglesia está llamada a amar y servir y que alguno de los nuestros haya dañado tan gravemente la dignidad de los más vulnerables es un escándalo, sentenció al respecto.

El que hoy entonces la Iglesia se perciba atacada, a su juicio no es fruto del secularismo o un complot, sino que de pecados y delitos de miembros de la Iglesia. Si bien Monseñor Goic reconoce que hay quienes buscan sacar provecho de esta situación, también destacó que ello no debe llevar a tratar de minimizar la responsabilidad de la Iglesia.

Por todo lo vivido, manifestó la necesidad de revisar un problema sistémico de fondo al interior de la Iglesia, en la que a su juicio quienes la conducen tienen la mayor responsabilidad: ¿Cómo es posible que sucedieran estos hechos y qué fueran abordados de este modo?

Para Monseñor Goic la situación actual debe ser asumida como una oportunidad para retomar la eclesiología del Concilio Vaticano II. Esto a su juicio, requiere dejar las concepciones de estructura jerárquica piramidal y recuperar la identidad de Iglesia "Pueblo de Dios" en donde en diversidad de servicios, todos tenemos igual dignidad y en la que los laicos son la gran mayoría. En ese sentido se preguntó ¿Realmente el Consejo Pastoral es un lugar donde juntos miramos la vida de la Iglesia o simplemente es el lugar donde el sacerdote dice lo que hay que hacer?

Con todo lo anterior, Monseñor Goic señaló que a la Iglesia la van a respetar en la medida que es testimonio de lo que dice. Esto a su juicio, debe asumirse desde el reconocimiento de ser parte de una sociedad pluralista y multicultural, en la que la voz de la Iglesia no es la única.
En ese sentido manifestó que la Iglesia no puede imponer sus puntos de vista, sino proponer de manera evangélica y pedagógica el anuncio del Reino.
Por ello recalcó Hemos creído que podemos avanzar por otros caminos: el éxito, el aplauso del mundo, el poder, la influencia social, el ser la normativa ética de la sociedad, el camino de la piedad inconsistente, etc. El gran camino que tenemos los hijos de la Iglesia es el llamado a despertar a la santidad. Y el santo ama y quiere a todos.

Es por eso que a su parecer solo el testimonio de humilde servicio a los que están a las orillas de la sociedad y a todos los mal amados de este mundo pueden hacer audible y creíble el anuncio del cual la Iglesia es portadora. La opción preferencial por los pobres -el enfermo de sida, el que recibe un mal salario, el anciano débil, los niños abandonados - es el medio por el cual el Señor nos va a permitir que nuestra Iglesia recupere la credibilidad.

Antes de dialogar con los asistentes Monseñor Goic finalizó su intervención señalando que la actual crisis debe vivirse como una oportunidad para la conversión y el cambio. En ese sentido cree que la Iglesia está dando pasos significativos para que no se vuelvan a repetir estos hechos y para tratar de vivir en mayor fidelidad a Jesús y su evangelio.

Para ello hizo un llamado a aceptar el ser corregidos por la sociedad, pues a su juicio ella le ha mostrado a la Iglesia su necesidad de cambio en sus prácticas y estructuras. Esto requiere humildad para aceptar esto como un don, señaló.

Es por esto que calificó la situación vivida como una oportunidad para recomenzar desde Cristo, pues estima que todo lo que ha hecho crisis, es lo que no estaba fundado en Jesús. Quien no ama ni respeta la dignidad de un niño no está fundado en Jesucristo, enfatizó.

En ese sentido manifestó como crucial la necesidad y exigencia de toda la verdad como un deber evangélico ineludible, pero no solo como estrategia coyuntural ante la crisis, sino que como actitud no negociable.
Vinculado a ello hizo un llamado a revisar el lenguaje eclesial, que a su parecer dice sin decir, es ambiguo y con matices incomprensibles para la sociedad. Por ello valoró el lenguaje claro y asertivo del Papa Benedicto XVI, respecto a estas situaciones.

Tras la exposición los asistentes al encuentro pudieron dialogar con Monseñor Goic, momento en el que destacó la preocupación porque la Iglesia actué transparentemente y porque los laicos se preocupen más de sus sacerdotes, así como que ellos se dejen acompañar.

Agradecemos a todos quienes acogieron el llamado del INPAS, a reunirse y dialogar en torno a un tema que ha causado escándalo y dolor en tantos hermanos y la sociedad en general.

 


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                · Miércoles del INPAS - MAyo 2011

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